miércoles, 26 de diciembre de 2012

La Tercera Revolución Industrial




Bien, parece que el mundo no se acaba estos días como algunos habían deducido de las profecías mayas, pero quizá en algo tenían razón y realmente estamos frente a un cambio de era.

Al menos, con esa sensación se queda uno tras leer el último libro de Jeremy Rifkin, titulado “La Tercera Revolución Industrial” según el cual estamos viviendo los últimos coletazos de nuestro sistema económico y por tanto de la manera tradicional de organizar el trabajo. Así que dado que estamos terminando el año y es buen momento para este tipo de reflexiones de largo alcance, os resumo lo que me ha parecido más interesante:



Rifkin explica que en la historia reciente ha habido dos grandes revoluciones industriales según el aprovechamiento de fuentes energéticas y del uso de las comunicaciones que configuran toda la economía. La Primera estuvo basada en la energía del vapor y la imprenta mientras que la Segunda – la actual - en los combustibles fósiles y la comunicación eléctrica (telégrafo, teléfono, radio, televisión,…).

Actualmente estaríamos asistiendo al final de esta Segunda Revolución debido al agotamiento del uso viable de los combustibles fósiles: Alcanzamos el pico de producción de petróleo en el 2006, momento a partir del cual, hemos producido cada año menos cantidad  que en los anteriores y aunque sigan quedando reservas, el coste energético de extraerlo es cada vez mayor. Esto unido al incremento constante de la demanda (con China e India creciendo a ritmo importante) dejaría el escenario preparado para el colapso.

Además, la amenaza del cambio climático por primera vez en la historia  nos enfrenta a una posibilidad seria de desastre ecológico de impacto mundial que también nos obliga a dejar de usar estos combustibles fósiles cada vez más escasos.

Rifkin vincula de manera muy clara la crisis económica que estamos viviendo al problema energético, pronosticando crisis sucesivas hasta que no consigamos cambiar el modelo. Como dato relevante, explica que el incremento de la factura del petróleo de la UE del 2010 fue de más de 70.000 millones de euros (equivalente al déficit de Grecia y Portugal en ese momento juntas).

Propone una Tercera Revolución Industrial, con una economía basada en  energías renovables distribuidas donde prácticamente cada edificio produciría su propia energía (solar, eólica,…)  y compartiría el excedente a través de una red eléctrica inteligente parecida a Internet (Smart Grid), que transmitiría energía igual que hoy transmitimos datos.

Esto que a primera vista suena a ciencia ficción o ecologismo utópico, parece que está empezando a dar sus primeros pasos con la Unión Europea en cabeza que ya tiene planes serios para su implantación a gran escala, así como experiencias piloto con ciudades y empresas relevantes. Medio libro es una sucesión de estas experiencias reales en las que el propio J.Rifkin participa.

Esta adaptación a las energías renovables que tendría como base el parque actual de edificios, generaría un nuevo ‘boom’ del sector de la construcción que crearía miles de empleos aunque la alegría no duraría mucho, ya que nos recuerda que este cambio coincidirá con la eliminación de miles de puestos de trabajo que van a ser sustituidos por los avances tecnológicos.

Esto también lo adelantó el propio Rifkin en su otra obra ‘El fin del trabajo’ (1995) y lo detalla otro libro publicado el año pasado que también recomiendo leer : ‘The race against the machine’, de dos investigadores del MIT.

Estos trabajos muestran cómo en las últimas décadas, los incrementos de productividad y beneficios de las empresas no se han traducido en generación de empleo, como venía siendo habitual en las épocas pasadas. Esto ya se está observando en la tímida recuperación que está experimentado EEUU y parece ser una tendencia clara que probaría que las mejoras tecnológicas van eliminando la necesidad de cada vez más empleos.

Y cómo afectarían estas predicciones además del número de empleos a la manera en que trabajaríamos en un futuro?

La economía basada en los combustibles fósiles, accesibles en unos pocos lugares clave y con enormes costes de extracción ha generado una concentración de capital y  empresas de gran tamaño que dominan la mayoría de sus mercados. Estas grandes empresas requieren de sistemas de burocracia y racionalización que convierten a los empleados en ‘máquinas de producción’, como describió F.Taylor. Los valores de disciplina, trabajo duro, autoridad y propiedad privada eran los adecuados para este tipo de organizaciones.
En la nueva economía basada en una red de energía renovable distribuida que coincide en el tiempo con la generalización de las comunicaciones a través de Internet, esta autoridad ‘vertical’ daría paso a una ‘lateral’, donde  organizaciones de menor tamaño, colaborarían entre ellas compartiendo recursos e información. Aparecerán las ‘micro-multinacionales’ que venderán sus productos en el mundo entero, pero con una estructura reducida.

Un ejemplo concreto de este nuevo modelo que ya está empezando a dar sus primeros pasos, es la impresión en 3D  que apunta a convertirse en un nuevo sector de micro-industria, donde pequeñas empresas pueden producir objetos tangibles, cuyo diseño puede ser enviado por Internet e ‘impreso’ en cualquier parte del mundo. Hoy mismo acabo de leer la noticia de que ya es posible ‘imprimir’ un disco de vinilo a partir de la música contenida en un fichero MP3. Es la puntilla final a las discográficas procedente del mundo digital.

Respecto al perfil profesional para este nuevo modelo, algunas  tendencias que ya se estarían observando :

  • Hiper-especialización y marca personal: Para competir en el mercado global de Internet, los profesionales deberán aportar un valor diferencial y ser capaces de ser identificados por ello en las redes sociales.



  • Se está produciendo una ‘polarización’  que beneficia a los más formados, mejor adaptados para competir en este mercado global (de hecho, su valor sigue subiendo a pesar de que su número continua aumentando), mientras que las personas con menos formación van siendo sustituidas por la tecnología. Es especialmente revelador este gráfico que muestra el incremento salarial registrado según el grado de formación en los EEUU:




  • Una mayor consciencia social unida a la menor demanda de la industria tradicional, está haciendo más atractivo trabajar en  el ‘Tercer Sector’ (organizaciones sin ánimo de lucro). Muchos jóvenes brillantes ya están optando por esta vía antes que incorporarse a los sectores privado o público tradicionales y ya representa una parte importante del PIB y del empleo en muchos países.




También apuntan estas obras a los cambios que deberán producirse en la educación, para dar respuesta a estas nuevas demandas, con un modelo educativo más de colaboración y de consciencia social, pero esto lo dejo para otro post…

Aunque como siempre en estas cosas hay que mantener cierto escepticismo porque adivinar el futuro es difícil, habrá que estar atentos a estas tendencias a largo plazo ya que a veces, metidos en nuestros debates más cercanos, los árboles pueden estar impidiéndonos ver el bosque que tenemos delante.

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