martes, 11 de julio de 2017

La economía colaborativa y el futuro del trabajo






Cuando hoy se habla del impacto de la tecnología en el futuro del trabajo, normalmente es fácil que la discusión derive hacia la posible sustitución de muchos empleos por la llegada de los robots y la inteligencia artificial.

Para mí esta automatización, sin dejar de ser importante, es únicamente uno de los tres grandes frentes del ‘cambio climático’ que estamos viviendo en el mundo del trabajo en los que la tecnología tiene un papel clave: El primero de ellos, la deslocalización de ciertos trabajos hacia países emergentes, nos llegó hace tiempo, y parece que va a seguir en activo, dado que aquellos países que recibieron trabajos hace años, ahora los están ‘deslocalizando’ a su vez a otras zonas.

El último gran frente, más reciente, suele pasar mucho más desapercibido: Me refiero a la explosión que estamos presenciando de plataformas de intercambio de bienes y servicios, cuyos ejemplos paradigmáticos y siempre citados son los gigantes Uber o Airbnb.

domingo, 19 de marzo de 2017

Trabajadores aumentados



En el mundo de la ‘carrera contra las máquinas’, en la que ya parece claro que los robots y la inteligencia artificial amenazan muchos de los trabajos que hoy en día desempeñamos, cada vez se vislumbra más claramente una posible alternativa basada más en la cooperación: la combinación del humano con la máquina, intentando así obtener lo mejor de ambos.

Bienvenidos a la era de los ‘trabajadores aumentados’.

Algunas innovaciones en este sentido buscan combinar la fuerza de las máquinas con la flexibilidad de los humanos: General Motors anunció recientemente que dotaría a algunos de sus operarios de fábrica con una especie de guante desarrollado conjuntamente con la NASA que les proporciona una fuerza inusitada, y compañías como Panasonic van aún más allá proporcionando completos exoesqueletos mecánicos a sus trabajadores que les permiten transportar sin esfuerzo pesadas cargas.

A diferencia de las anteriores revoluciones industriales en las que las nuevas máquinas aportaban únicamente fuerza física, la tecnología del siglo XXI es capaz de traer consigo también inteligencia y un volumen de información que nuestras limitadas memorias no pueden retener. Por ejemplo, los visores de realidad aumentada, permiten a los ingenieros pasearse por un edificio ‘viendo’ simultáneamente los datos de los planos o las instalaciones ocultas tras sus paredes.

lunes, 30 de enero de 2017

Pensar en pequeño



Uno de los últimos documentos producidos por la administración de Obama, reflexiona sobre el papel de la inteligencia artificial y la automatización en la economía de Estados Unidos, augurando un impacto positivo sobre la productividad del país gracias a estas tecnologías, pero mostrando también cierta cautela por el impacto que estas pueden ocasionar sobre los puestos de trabajo, en especial los realizados por los sectores menos formados de trabajadores que podrían ser reemplazados por las nuevas “máquinas” inteligentes.

Dejando a parte el análisis, la frase que más me ha llamado la atención del texto es  precisamente ‘Technology is not destiny ( “La tecnología no implica un destino”). Los autores quieren dejar claro que no estamos necesariamente predestinados a un futuro distópico en los que los robots van a mandar a la pobreza a millones de trabajadores al quitarles su sustento, sino que van a ser las decisiones y políticas que se tomen las que decidirán el futuro. Aconsejan por tanto a su gobierno invertir en el desarrollo de estas tecnologías, pero a la vez educar a los ciudadanos para ‘los trabajos del futuro’ y modernizar la red de soporte social (seguros desempleo, etc) para minimizar los efectos negativos de la transición.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Pensamiento Crítico en RRHH




Esta semana se ha producido cierto revuelo por el anuncio del espectáculo astronómico que supuestamente iba a ofrecer una Luna que, debido a una mayor cercanía de la habitual a la Tierra, proporcionaría una visión irrepetible: Una ‘superluna’. La gente respondió a la llamada de los medios congregándose en espacios abiertos la noche anunciada y compartiendo miles de fotografías de nuestro satélite.

Mientras tanto, en algunos círculos de expertos en astronomía saltaron las alarmas por el exceso de ‘hype’ al que estaba llegando este tema, dado que en realidad el fenómeno no tiene mucho interés: De hecho, hay varias ‘superlunas’ cada año y las variaciones de tamaño son muy difíciles de apreciar a simple vista.

A pesar de que simultáneamente se publicaron también muchos artículos de especialistas que precisaban más los números y ajustaban las expectativas, tuvo mucha más fuerza ‘la moda de la superluna’: La emoción y el poder de arrastre del grupo se impusieron a la razón y los datos.

Esta anécdota me recuerda que en el mundo del management, y especialmente en el de RRHH vivimos habitualmente algo parecido: las distintas modas se suceden sin demasiado análisis crítico. Hacemos con demasiada frecuencia lo que ‘se ha hecho siempre’, lo que  hacen otras empresas, lo que parece que dicta ‘el sentido común’ o simplemente lo que concuerda con una determinada ideología o manera de entender el mundo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Elon Musk: La fuerza de los visionarios.




Me gusta de vez en cuando leer biografías. Leer sobre la vida de grandes hombres y mujeres permite ‘humanizar’ a quien hay detrás de un nombre famoso y se convierte normalmente en una experiencia inspiradora. Para mí, los buenos relatos de este tipo son los que no se quedan únicamente en su parte más brillante y conocida del personaje, sino que presentan las distintas caras que todos tenemos.

Es el caso de la recientemente publicada de Elon Musk, el ‘emprendedor del momento’ que muchos comparan con Steve Jobs, Bill Gates o –mejor si cabe- con el mismísimo personaje de ciencia-ficción Tony Stark, más conocido como Iron Man.

Musk se hizo multimillonario en los negocios del sector digital con la venta de PayPal a eBay pero a diferencia de otros,  no se retiró a una isla del caribe a tomar el sol como hubiéramos hecho muchos, sino que volvió a arriesgarlo todo en varios proyectos que han revolucionado las industrias de sus respectivos sectores.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Desigualdad: ¿Tiene que ser así?



A finales de Junio, me regalé a mi mismo el lujo de asistir a un evento muy especial que combina dos de mis aficiones más allá del trabajo: la ciencia y la música. Se trata del festival Starmus, unas jornadas increíbles que durante una semana entera logran atraer a la fantástica isla de Tenerife a un listado de celebridades de ciencia de vértigo, empezando por el mismísimo Stephen Hawking. La parte musical no se queda corta, liderada por el guitarrista de Queen, Brian May, que además – y esto poca gente lo sabe- es doctor en astrofísica. En resumen, es el paraíso en la Tierra para los que somos un poco ‘nerds’.

La concentración de premios Nobel esa semana fue la mayor de la historia y para mi gusto no ha recibido en España (el país anfitrión) la repercusión que merece, pero eso lo dejamos para otro día…

Lo que me inspiró a escribir este post (y me reconectó por unos momentos con mi lado profesional), fue la intervención de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, que dedicó su intervención a denunciar el incremento de la desigualdad en el mundo en una conferencia que tituló "Growing inequality: Laws of Nature or Laws of Men?

lunes, 4 de julio de 2016

Reinventar las organizaciones


David Martí, gerente del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, me contactó para pedirme que le echara una mano en difundir un libro que le había impresionado tanto que incluso se había molestado en encontrar un editor que lo tradujera al castellano.  Se trata de ‘Reinventar las organizaciones’ de Frederic Laloux. La recomendación me había llegado también por otras vías, así que le sugerí que después de leerlo, haría este post.

Pues bien, después de leerlo de un tirón, estoy más que de acuerdo con la entusiasta recomendación de David: Hay libros que te dejan indiferente, otros que te aportan algunas cosas nuevas, y unos pocos como en este caso, que aportan un marco conceptual que permite descubrir el bosque que engloba a los árboles a los que dedicamos nuestra atención en el día a día.

Frederic Laloux hace precisamente eso en este libro: Aporta un ‘mapa’ para entender la evolución de las organizaciones, analizando los paradigmas que las gobiernan y sus formas de funcionar, con el objetivo de investigar si es posible ‘crear organizaciones que nos permitan expresar al máximo nuestro potencial humano’ y abandonar así el letargo que significa para una gran mayoría de personas el trabajo hoy en día.  Lo hace además con el suficiente nivel de profundidad y tras documentarse ‘en el terreno’,  analizando un grupo de organizaciones que ya están experimentando con nuevas maneras de hacer.