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Demasiado calor para trabajar

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  “Si me ves, llora” decía la advertencia que alguien escribió en una piedra en 1616 y que ha reaparecido este verano en los márgenes de un río checo al reducirse al mínimo su caudal por la actual sequía que azota Europa. Así intentaban advertirnos a nosotros, los habitantes de su futuro, aquellas personas del medievo, cuya vida estaba mucho más ligada que la nuestra a los ciclos naturales, de las calamidades que puede traer consigo un clima desfavorable. Cuatrocientos años después, en nuestro mundo urbanita y digitalizado, los recientes fallecimientos de tres trabajadores en Madrid debidos a las altas temperaturas que han azotado Europa este verano actúan como esa piedra, y nos recuerdan que no todo el mundo trabaja en el ‘metaverso’. Muchas personas hacen sus tareas día a día expuestas a  los rigores de un clima que está empeorando . Y cada vez con más frecuencia, empresas y trabajadores se enfrentan a una realidad para la que muchos no están preparados: hace demasiado calor para tra

Winter is coming (se acerca el invierno)

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A pesar de estar iniciándose el verano en la mitad norte del planeta, parece que en otro plano distinto “se acerca el invierno”, como dirían en Juego de Tronos. Con la economía aún débil tras la pandemia, soplan de nuevo vientos fríos y amenazadores. El incremento de precios de la energía afecta a todos los sectores. La guerra en Ucrania se alarga mucho más de lo previsto. Los intentos de los bancos centrales por controlar una inflación desbocada subiendo los tipos de interés están poniendo fin a décadas de ‘dinero barato’ que ha permitido a empresas y personas endeudarse para impulsar sus proyectos. Pero por miedo a abrir la caja de Pandora y crear una profecía autocumplida, los políticos se resisten todo lo que pueden a mencionar la palabra. Aunque cada vez más voces advierten que la llegada de una recesión en los próximos meses es inevitable. Un  informe del Banco Mundial  publicado recientemente advierte que el próximo panorama vendría dominado por la perversa combinación de aument

¿Hacia una semana laboral de 4 días?

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En 1930, John Maynard Keynes, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, dictó una conferencia en Madrid titulada ‘La posible situación económica de nuestros nietos’. En ella hizo una predicción que más tarde se hizo célebre: en 2030 trabajaríamos únicamente15 horas semanales debido al imparable progreso.    El pronóstico parecía perfectamente razonable en un mundo donde la ciencia y la tecnología aceleraban la productividad a la vez que las reivindicaciones obreras se abrían camino espoleadas por las durísimas condiciones de trabajo de la Revolución Industrial.   Unos años antes, en abril de 1919, España se había convertido en el primer país del mundo en  implantar por ley la jornada laboral de 8 horas  (seis días a la semana) de manera generalizada tras las huelgas de “La Canadiense”, una fábrica textil en Barcelona.    Ese mismo año, esta jornada de 48 horas semanales fue precisamente la base de la primera resolución propuesta por una recientemente creada Organización Inte

Menos es más

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Nota: Este artículo se publicó anteriormente en Capital Humano Fiel hasta el final, el viejo horno microondas de la familia cumplió con creces su cometido durante veinte años hasta que un día decidió dejar de funcionar. Al llegar su sustituto a la cocina, descubrimos rápidamente que la tecnología había evolucionado más rápido que nosotros: donde nuestro difunto aparato ofrecía únicamente un par de sencillos mandos para seleccionar el tiempo y la potencia, su nueva versión dispone de un teclado con una docena de botones plateados y su correspondiente pantalla que permiten con toda seguridad controlar el más mínimo detalle al cocinar... y quizá hasta manejar la estación espacial. Por primera vez, nos vimos obligados a buscar en el manual de un aparato de estas características como calentar el café de la mañana y seguimos en el proceso de aprender a descongelar la cena.   Estacionar en las zonas restringidas de la ciudad, también se ha complicado últimamente: lo que hace unos años requerí

Lo imposible

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Nota: Este artículo se publicó también en Capital Humano Hace tan sólo unas semanas que ahora nos parecen muy lejanas, la “gestión de personas” en las organizaciones transcurría despreocupadamente con sus ritmos y dinámicas habituales. La atención de la mayoría de los equipos de Recursos Humanos estaba centrada por aquel entonces en atraer a los mejores profesionales, crear un buen clima laboral, gestionar planes de formación y por supuesto mantener engrasada la maquinaria administrativa que siempre requiere tener empleados en nómina. Algunas organizaciones más avanzadas se esforzaban además por llevar a cabo proyectos de ‘transformación cultural’ o quizá incluso programas de  Reskilling  ante las perspectivas que el futuro del trabajo y la llegada de los robots nos dejaban entrever. Mientras tanto, por aquí nos tomamos las noticias que llegaban de Oriente, como si no fueran con nosotros. En Wuhan, un lugar en el mapa que descubrimos entonces, un extraño virus es

El cambio climático y el futuro del trabajo

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El movimiento  FridaysForFuture , impulsado por la joven activista noruega  Greta Thunberg , recientemente nominada al premio Nobel de la Paz, constituye la última muestra de la creciente reacción de la sociedad ante el deterioro del medioambiente y más en particular a los efectos del cambio climático. En esta ocasión son los más jóvenes los que lideran un movimiento que con toda probabilidad irá a más en los próximos años. Los herederos del planeta están tomando consciencia del estado en que se lo hemos dejado y no les gusta nada. Empezamos ya a comprender como funcionaba el calentamiento global a finales del siglo XIX (como curiosidad, uno de los primeros en levantar la alarma fue el científico Svante Arrhenius, un lejano pariente de Greta). Desde entonces, hemos acumulado décadas de pruebas que demuestran sin lugar a duda que este peligroso mecanismo está en marcha. 

Trabajar para un futuro mejor

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En 1919 se fundó la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Acababa de firmarse la paz que ponía fin a la Primera Guerra Mundial y sus fundadores eran plenamente conscientes del papel que la desigualdad social y las pésimas condiciones de trabajo emergidas durante la veloz industrialización de la época jugaron en encender las chispas del conflicto.  Durante los años que siguieron, la OIT produjo convenios y recomendaciones que poco a poco establecieron los derechos básicos del trabajo que, al menos en las partes más beneficiadas del mundo, hoy en día damos por garantizados, como la libertad sindical, la abolición del trabajo forzoso o el establecimiento de una la edad mínima para trabajar. Las recomendaciones de la OIT son ratificadas por los distintos países y trasladadas a la legislación, por lo que influyen de manera decisiva sobre la realidad que vivirán los trabajadores en todo el mundo. Cuando se van a cumplir cien años desde su fundación, nos encontramos